Las Hermanas Dominicas de San José, con apoyo de los frailes dominicos del Convento de Santo Domingo de Córdoba; recuperaron la piedra sepulcral original del Padre Reginaldo Toro. La pieza fue trasladada desde la cripta del Templo de Santo Domingo hasta el Museo Padre Reginaldo, en la Casa Madre de las Hermanas Dominicas en Córdoba Capital.
La losa, que durante décadas marcó el lugar de descanso del obispo Reginaldo Toro, fue retirada de la cripta, intervenida por expertos y acondicionada para su conservación museográfica. Su incorporación al museo reforzará la memoria institucional y servirá como recurso didáctico y devocional para fieles, historiadores y visitantes.
Las huellas de su vida entregada
La piedra sepulcral conserva una extensa inscripción en la que se resume la vida y obra del Padre Reginaldo Toro: su origen en Tucumán, la decisión de trasladarse a Córdoba para tomar el hábito dominicano, su formación bajo el Venerable Padre Olegario Correa y su trayectoria como maestro, dos veces provincial y fundador de las Hermanas Dominicas de San José.
El texto recuerda su labor episcopal desde 1888, la fundación del Seminario Conciliar, su devoción a la Virgen del Milagro y los sufrimientos finales por una larga enfermedad que soportó con paciencia, solicitando ser sepultado “a los pies de aquella a quien había coronado”.
Esta inscripción, además de aportar datos biográficos, funciona como un documento simbólico: preserva la narrativa pública que la congregación y la diócesis han transmitido sobre el Padre Toro, y facilita el estudio de prácticas funerarias, epigrafía religiosa y memoria institucional en la Córdoba de fines del siglo XIX y principios del XX.
Entre patrimonio y devoción
La recuperación y restauración han sido el resultado de una colaboración religiosa y fraterna: las Hermanas Dominicas de San José impulsaron el rescate, mientras que los frailes dominicos del convento facilitaron la localización y la entrega de la pieza. Los trabajos de conservación buscaron estabilizar la piedra y asegurar condiciones de exhibición compatibles con las normas museográficas.
Una vez en el Museo Padre Reginaldo, la losa servirá como nexo entre la historia y el presente: permitirá un recorrido cronológico sobre la vida de Toro, será de complemento a otros objetos y documentos del archivo de la congregación, y servirá como recurso para programas educativos y espirituales en la Casa Madre.
El hallazgo llega en un momento significativo, ya que la causa de canonización del Padre Reginaldo continúa su avance; y su figura genera cada vez más interés tanto fuera como dentro de la comunidad religiosa de las Hermanas Dominicas de San José.




