“¿Dónde te voy a encontrar en este día, Señor?”

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1981

La Hermana Patricia María de San José Hoshida conocida como “Pachy” tiene 38 años, actualmente está viviendo en Villa Santa Rosa de Río Primero, tierra llena de tesoros, tierra de Santos, donde nació el querido Santo Cura Brochero, y lugar muy querido por el padre Reginaldo Toro fundador de las Hermanas Dominicas de San José en Córdoba, familia que eligió para vivir y servir.

El 19 de marzo próximo hará la profesión perpetua en una solemne ceremonia presidida por el Arzobispo de Córdoba monseñor Carlos José Ñañez  a las 19 hs. en la Iglesia de San José, ubicada en 27 de abril 1050.

En la misma celebración renovarán sus votos siete Junioras de las Hermanas Dominicas de San José: Mercedes Vega, Antonella Maciel, Fernanda Martinelli, Jessica Acosta, Jessica Maturana, Victoria Olmedo y Gabriela García. En tanto, tres aspirantes pasarán a la etapa del Postulantado Romina Belazco, Paula Laiseca y Rosario Leguizamón.

San José, santo protector

El primer dato interesante en la historia de Patricia es que se consagra el día de la Solemnidad de San José, el santo protector que eligió como religiosa. Patricia dice que San José es la mano de Dios, es el nombre de la Parroquia del pueblo donde nació, creció y vivió hasta los 18 años. San José es el nombre de uno de sus abuelos quien se hizo bautizar a los 86 años con el nombre cristiano y “occidental”  de José, acontecimiento que grabó a fondo su vida. San José el hombre silencioso, humilde, atento a lo que el Señor le iba diciendo, el enamorado de María y por eso la devoción a la Virgen del Rosario; el custodio de la familia congregacional donde eligió ser parte; su Padre y “Mentor”.

Japonesa de alma

De nacionalidad argentina, Patricia Hoshida nació en General Alvear (Mendoza), donde también nació su madre. Sus abuelos que ya no viven, vinieron a la Argentina en 1930, en barco, buscando un destino para quedarse, así que sus padres Miguel Katsuya Hoshida y Amalia Kobayashi ya nacieron en Argentina. Su abuelo materno se llamaba Keikichi Kobayashi era oriundo de Akita, una prefectura ubicada al norte de Japón, y su  abuela materna de Kochi y Okayama, los abuelos paternos de Kumamoto y Oita.

Patricia la más chica de de tres hermanos, María Cecilia la mayor “Yuri” en japonés, y su hermano Pablo Miguel, crecieron en una familia cristiana, en la que mantuvieron las raíces de la cultura japonesa, tanto es así, que la religiosa eligió para el día de su consagración (19.03.19), la imagen de María Madre del Japón, en la estampa del recordatorio.

Se conocen con Jesús

Sus primeros pasos donde conoce a Jesús, comienzan a los 6 años en la Parroquia del pueblo, en las Niñas Guías, una rama femenina de los Scout que le dejó el “siempre listas para servir”. Cuando se vino a vivir a Córdoba para estudiar Derecho, vivió en una residencia salesiana que le regaló un gran cariño por el carisma de Don Bosco y “la alegría y el amor a los jóvenes” dice la hermana Patricia.

Discernimiento

Cuando estaba terminando la carrera de Derecho y ya trabajaba en la Universidad, seguía con una fuerte inquietud, que no se iba, permanecía, seguía haciéndose preguntas, más que por lo profesional por lo vocacional que necesitaba resolver. La salvó un director espiritual salesiano a quien Patricia hoy le está agradecida por su claridad en ese momento clave del discernimiento, “Lo primero que hay que preguntarse es lo que Dios quiere para mi?”, y después «¿Qué quiero para mi vida?”, expresa Patricia asumiendo que lo aprendió luego de un gran trabajo interior. TESTIMONIO!!!

Encuentra a las Dominicas

En el 2007 terminando la Universidad encontró un cartel de un Encuentro Vocacional en la Iglesia de los Jesuitas, organizado por las Hermanas Dominicas de San José, así que sin tener idea de qué se trataba, fué, y desde entonces eligió ser parte de esta familia religiosa, “Me sentí y me siento en familia”.

Receptivos a la vocación

La hermana Patricia María de San José Hoshida dice que Jesús le deja una alegría, un gozo profundo en el corazón, una soledad habitada por alguien, Jesús, que pasa dejando su compañía y paz. Actitudes para estar receptivos, le preguntamos: No tener miedo, lo repite el Señor porque nos conoce, hay que hacerle caso. Confiar en él y en uno mismo. Agudizar la mirada para encontrar a Dios. Estar atenta a las sorpresas que nos regala cada día ¿“Donde te voy a encontrar en este día Señor”?…

 

TESTIMONIO