Reginaldo soñó con la mirada en el cielo, y pies en la tierra

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Hay sueños en los que sólo Dios viene a poner en nuestros anhelos. En lo más hondo de nosotros mismos, en nuestro corazón danzan los sueños de Dios. Ellos son de múltiples colores… apenas uno se deja envolver por ellos, activan nuestra capacidad de ofrecernos y darnos a los demás… con la misma intensidad con que Jesús se ofreció al Padre y a la humanidad.

Hace muchos años en nuestra tierra argentina el Señor hizo soñar a varios hombres y mujeres… entre ellos al Padre Reginaldo Toro...un líder con todas las letras, un soñador, un trabajador, un guía al que siguieron muchas personas.

¿Pero… qué sueños puso Dios en él para que nosotros pudiéramos continuarlos? Por ejemplo cuidar a la niñez abandonada, curar a los enfermos, luchar por una sociedad más justa sin pobres, querer educación para todos, trabajar con otros para construir caminos, reconciliar a los que estaban peleados, decir siempre la verdad, animarnos a alzar la voz aunque crean que no tenemos razón…

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