«Apesebrar» los corazones

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2 de diciembre de 2019. Por Dra. Fabiola Bastos

En los primeros meses de este año comenzamos este espacio buscando conocer más sobre la ESI y, entre otras cosas, decíamos:

Es la oportunidad de tomar las decisiones adecuadas para que a través de la ESI logremos dotar a nuestros chicos de las herramientas cognitivas y emocionales necesarias para llevar adelante un proyecto de vida que comprenda su desarrollo integral en orden a una existencia plena y feliz. “Preparar el corazón y la inteligencia de los niños y jóvenes”  como nos pide el Padre Reginaldo”.

“El enfoque integral  considera a la sexualidad desde sus dimensiones biológicas, socio-históricas, culturales, psicológicas, afectivas, ESPIRITUALES y éticas”.

El fin de año es un buen momento para prestar especial atención a esa “dimensión espiritual” de cada niño y cada joven tanto desde la escuela como desde la familia, en sintonía con el Adviento: tiempo que la Iglesia nos ofrece como preparación a la Navidad.

Velar

Durante el Adviento, la Iglesia nos propone especialmente una actitud: velar, que no es lo mismo que vigilar, como lo explicara el Papa Francisco:

“Vigilar habla de estar atentos a los peligros. Velar en cambio es más amplio. Velar el sueño de un bebé, por ejemplo, es contemplarlo durmiendo tranquilo. No solo es cuidarlo sino también disfrutarlo. Velar habla más de acompañar a otro, aunque no haya peligros. También en el dolor, en un velorio, velar es acompañar estando en vela toda la noche para hacer sentir la cercanía, la amistad”. Y agregó: “Para ‘velar’ hay que tener aguante y también delicadeza y calidez humana”.

En este sentido, señaló que “velar no es mirarse a sí mismo, ni siquiera mirar los peligros, sino mirar también al que uno ama. De allí sale la gracia. Las mamás y los papás saben de esto: de estar agotados cuidando a sus hijos y que baste una mirada y una sonrisa de su hijito para refrescarlos instantáneamente, para llenarlos de energía y de fuerza para seguir adelante”. “Velar por nuestros niños y adolescentes, velar por nuestros hijos” una tarea que solo puede ser entendida desde el amor que busca “apesebrar” el corazón.[1]

“Apesebrar” el corazón es hacer un lugar donde Jesús pueda estar y dejar en él todos sus dones: paz, alegría, amor, esperanza.

¿Cómo «apesebrar» los corazones? 

La pregunta es ¿Cómo podemos ayudar a nuestros chicos a “apesebrar” sus corazones? En primer lugar, velando por nuestros propios corazones: para que las preocupaciones y problemas de la vida no los endurezcan y siempre haya lugar en ellos para el amor y la ternura que los más chicos esperan y necesitan de nosotros.

Tal vez nos parezca algo inalcanzable, vivimos momentos difíciles y en la sociedad actual lo que prima es precisamente lo contrario: el consumismo se presenta en esta época del año con mayor intensidad penetrándolo todo desde los medios de comunicación y redes sociales.

Por eso tenemos que estar atentos y “velar”. Para que el vacío y la banalidad que propone el mundo no se instale en nosotros, en nuestros niños y adolescentes, en nuestras familias, en nuestras escuelas, en nuestra sociedad.

Que podamos caminar hacia la Navidad como dice el Salmo: “Mi corazón está firme y se mantiene en paz”. ¡Felices Fiestas!

[1]https://diegojavierfares.com/tag/apesebrar/