ESI, es educar para la VIDA

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Gráfica de la Campaña ValelaVida que se llevó a cabo en el 2018 por el Consejo de Educación Católica de Córdoba.

Por Dra. Fabiola Bastos

Una de las premisas fundamentales de la Educación Sexual Integral personalista es la defensa de la vida humana desde el momento de la concepción.

El avance científico de las últimas décadas, particularmente en el área de la biología y la genética confirman cuál es el momento en el que comienza la vida humana: desde la unión del óvulo y el espermatozoide se forma una nueva “unidad” que se desarrolla con autonomía, coordinación y gradualidad.

A partir de ese momento, el nuevo ser sólo necesitará del cuerpo de su madre para alojarse y alimentarse: comienza la existencia de un nuevo ser humano, que en cuanto tal merece todo el respeto a su dignidad.

En Argentina, convertir al aborto en un derecho va en contra de los principios jurídicos más básicos. El sistema constitucional y legal argentino se conforma sobre la base de la protección de la vida humana desde la concepción. Para el derecho vigente todo ser humano es persona, y por tanto titular de derechos, desde el comienzo de su existencia.

El embate contra la vida puesto de manifiesto el último año resulta preocupante y más aún cuando desde la campaña por el aborto seguro, legal y gratuito se insistió presentando un nuevo proyecto de ley el pasado mes de marzo. 

Este nuevo proyecto presenta muchas similitudes con el que fuera rechazado por el Senado el 8 de agosto del año pasado: comparte, aunque profundiza, una ideología que da prioridad a un supuesto derecho de la mujer a eliminar a sus hijos frente al derecho a la vida de todo ser humano. 

Mantiene la causal por violación, en cualquier momento del embarazo con el solo requerimiento y la declaración jurada de la persona ante el profesional o personal de salud interviniente.

En la segunda causal de aborto en cualquier momento del embarazo, se explicita que es motivo el “riesgo de la vida o la salud integral de la mujer”. Con esta expresión se introduce una marcada ambigüedad terminológica que puede inducir amplias interpretaciones direccionadas a facilitar el acceso al aborto (en la práctica, se traduce como aborto libre).

En cuanto a las menores, se estipula que si tienen menos de 13 años se requerirá el consentimiento informado de alguno de los progenitores.

Las menores entre 13 y 16 años se presume que cuentan con aptitud y madurez suficientes para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento. El consentimiento de los padres será requerido en aquellos casos en que esté en riesgo grave la salud o la vida de la persona gestante.Si hay contraposición de intereses, decidirá elprofesional interviniente.

Las mayores de 16 brindan consentimiento por sí mismas.

Educación sexual integral

El proyecto presentado en marzo refiere explícitamente a la ley 26.150 de ESI diciendo que “El Estado nacional, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios tienen la responsabilidad de implementar la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, estableciendo políticas activas para la promoción y el fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva de toda lapoblación”.

Así también, se refiere a los contenidos que estarán obligadas a brindar las instituciones educativas: “El contenido curricular sobre aborto debe ser enseñado como un derecho de las mujeres y personas gestantes, a través de contenidos científicos, laicos, confiables, actualizados y con perspectiva de género… Deben incluirse los contenidos respectivos en el currículo de todos los niveles educativos, independientemente de la modalidad, entorno o ámbito de las instituciones educativas, sean estas de gestión pública estatal, privada o social, lo que deberá hacerse efectivo en todo el territorio nacional a partir del ciclo lectivo inmediatamente posterior ala entrada en vigencia de la presente ley.

Agrega que se deberán capacitar a todos los docentes en servicio sobre perspectiva de género y diversidad sexual (Art. 12).

Cabe destacar que, de prosperar un proyecto como este se estaría desvirtuando completamente el sentido y el enfoque de la vigente Ley 26150 de ESI, ya que implicaría una mirada hegemónica sobre la sexualidad y sus valores que vendría impuesta por el estado, privando a los padres y a las escuelas de brindar una ESI fundada en el respeto a la persona y en el marco de los idearios institucionales.

Son tiempos complejos para la sociedad y por ende para las instituciones educativas. Es necesario fortalecer y sostener la alianza escuela-familia para poder continuar trabajando juntos, con humildad para reconocer fortalezas y debilidades y con la firme convicción de transmitir valores para la promoción humana.

«Los jóvenes deben poder advertir que están bombardeados por mensajes que no buscan su bien y su maduración.  Hace falta ayudarles a reconocer y a buscar las influencias positivas, al mismo tiempo que toman distancia de todo lo que desfigura su capacidad de amar.» (Papa Francisco Amoris Laetitia).

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«Con Caridad custodiamos la VIDA» lema 2019 de las Hermanas Dominicas de San José. En la foto Colegio Sagrado Corazón de Corrientes Capital.