Devoción de la Santísima Virgen María de Nuestro Padre Reginaldo

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Señor Dios Omnipotente venid en mi socorro
en todas mis tribulaciones espirituales y temporales.

Soberana Reina del Santísimo Rosario,
Virgen Inmaculada, Madre de Jesús,
coronada en presencia del pueblo Cordobés,
que con tanto entusiasmo aclama y no dejará de entonar
Ave  María a la que triunfó del mundo,
del demonio y de la carne,
haciendo levantar un excelso trono de Reina Celestial,
adornando sus sienes con preciosos dones diamantinos,
con estrellas brillantes que forman ya
una preciosa guirnalda que rodea su cabeza santísima,
exhalando perfumes de miles de criaturas
que reciben en su pecho a Jesús Sacramentado.

¡Oh Rosario de María que eres la más mística invención
que une los corazones de todos los mortales!

¡Oh hijos de María, habéis adornado
el templo de vuestra cariñosa Madre;
habéis hecho la morada de vuestro Hijo Jesús
desde donde mira atentamente las necesidades que nos agobian,
dadnos luz celestial por los infinitos tesoros
de su misericordia!

¡Oh María desde ese trono con piedad vuelve sobre nosotros
tus ojos benignos y socorrednos
en las tribulaciones que pasan sobre nuestra alma!.

Muéstrate, Virgen Coronada,
como con vuestro hijo predilecto
Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán,
verdadera Madre de misericordia.

Yo con todas mis potencias y
con la atención que merece tan sublime Señora,
te saludo e invoco con la oración
“Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia”.

Amén.