La familia de Fray Reginaldo Toro

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En el mes dominicano y el mes donde miramos la figura y modelo de fray Reginaldo, compartimos un texto de la Lic. De Denaro que está recopilando los escritos y documentos de nuestro padre y ya lleva escritos varios libros con nuestra historia. Aquí podremos conocer la familia tucumana donde Ángel José (su nombre de pila bautismal), pudo aprender las primeras palabras y gestos de afecto, bondad y ternura.

 

Por Lic. Liliana de Denaro

Liliana De Denaro

Los padres: Carlos José Toro e Ignacia Mendoza (García).

Contamos con poca información sobre la familia de Fray Reginaldo Toro, pero los Libros Parroquiales de la iglesia Matriz de la ciudad de San Miguel de Tucumán –actual Catedral– nos indican que Carlos José Toro contrajo matrimonio con Ignacia Mendoza en la iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Encarnación, el 9 de mayo de 1836 (Cf. AAT. Libro de Matrimonios de la Catedral 5, f. 15v.) . En el acta matrimonial se lee: “En esta ciudad de Tucumán, en nueve de mayo de mil ochocientos treinta y seis, precedidas las tres canónicas amonestaciones, yo, el Dr. Dn. José Colombres, Cura y Vicario de esta ciudad, casé y velé in faciae Eclesia a Dn. Carlos José Toro, hijo natural de Da. Manuela, con Da. Ignacia Mendoza, hija natural de la finada Da. Gregoria. Fueron testigos Dn. Romualdo Mora y Da. Ignacia Mora y para que conste lo firmo. Dr. José Colombres”. Se transcribe el documento porque la poca definición de las letras y la abreviación de las palabras por parte del escribiente, traerían confusiones en los documentos personales que generarían los hijos.

A medida que la familia crecía, don Carlos José Toro compró, el 21 de marzo de 1844, un sitio de 13 varas de frente y 73 de fondo “situado a dos cuadras de la plaza calle recta del cabildo al norte, siendo su lindero por el sud, calle de por medio con sitio de don Pedro de Garmendia, por el poniente con sitio del señor López y por el norte con casa y sitio de don Ignacio Rocha y por el naciente, calle de por medio, con casa de doña Manuela Bustos de Romano».

Pero, pocos años después, don Carlos José falleció repentinamente en San Miguel de Tucumán –el 6 de agosto de 1851– siendo sepultado en el cementerio de la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación (Cf. AAT. Libro de Defunciones 15, 1842-1870, f. 223). La muerte del jefe de familia puso en serias dificultades económicas a sus miembros porque dejó seis niños de corta edad: la hija menor, recién nacida y el mayor contaba con apenas doce años.
Por otra parte, en algún momento –entre 1851 y 1858– doña Ignacia Mendoza cambió su apellido a García, ignorándose si fue por equivocación de los escribientes, reconocimiento o adopción por parte del progenitor. Lo cierto es que su hijo Ángel José, al momento de ingresar al convento debió solicitar una Sumaria Información, aportando varios testigos que declararon conocer que el apellido de la madre era García.
Finalmente, Ignacia –de ocupación costurera– murió a los 70 años, como consecuencia de una apoplejía, el 27 de diciembre de 1881, siendo asistida espiritualmente –el día anterior– por Fray Ángel Boisdron, recibiendo el Sacramento de la Penitencia, el Viático y la Extremaunción. Fue sepultada en el cementerio de la iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Encarnación (Cf. AAT. Libro de Defunciones, 1880-1882, f. 48).

La familia había crecido en la devoción Mariana, particularmente en la advocación de la Virgen del Rosario del Milagro.

Así lo manifestaba Fray Reginaldo en la Pastoral del año 1896, con motivo de organizar la recepción de los peregrinos que marchaban al Santuario, expresando: “… sin dar culto a María del Rosario no puedo estar tranquilo sino pesaroso, porque mis padres me hicieron conocer esta sublime devoción y la practiqué junto con ellos hasta los 18 años que los acompañé y retirándome del seno de mi familia y de mi país natal (Se refiere al territorio: la provincia de Tucumán), encontré un otro pueblo que me hizo conocer los grandes consuelos y beneficios del Rosario. Me formé al lado del verdadero hijo de Domingo de Guzmán, mi Padre; tuve por Director Espiritual al humilde y virtuoso religioso, al apóstol del Rosario, al P. Olegario Correa […] quien consolidó en mi alma esta devoción y cada día se aumenta(Cf. AAC. Los Principios, 03.10.1896, p.1, col. 2/3: El Sr. Obispo -sobre recepción peregrinos de Bs. As. y Catamarca).

Los hijos

Ángel José Toro

Había nacido el 31 de julio de 1839, siendo bautizado en la iglesia Matriz de Tucumán el 2 de agosto de dicho año. Fueron sus padrinos José María Méndez y Mercedes Santillán.

Fue confirmado en la Iglesia Matriz de Tucumán por el Vicario Foráneo por Delegación Apostólica, el 16 de junio de 1858, siendo su padrino el Pbro. Joaquín Aragón.[1]

Además, solicitó una Sumaria Información de Familia, aportando varios testigos que declararon que su madre se llamaba doña Ignacia García, obteniendo dicho documento el 4 de octubre de 1858.[2] Fue necesario que hiciera este trámite judicial porque en las actas de bautismos de todos los hermanos consta que el apellido de la madre es “Mendoza”, así como las constancias que expidió la Matriz, a su pedido.

Carlos Anacleto Toro

Nació en San Miguel de Tucumán en la primera mitad del año 1841 siendo bautizado en la iglesia Matriz el 20 de julio de 1841.[3]

Iglesia Matriz de Tucumán

Julia Ignacia Toro

Nació en San Miguel de Tucumán el 30 de junio de 1843 siendo bautizada en la Iglesia Matriz el 2 de julio de dicho año.[4] Contrajo matrimonio con Pedro Cruz Ramírez, hijo de don Cruz Ramírez y de doña Marquesa Rodríguez (boliviana).

Tras su matrimonio se estableció en la ciudad de San Juan, por las actividades comerciales y rurales de su marido (propietario de una viña y bodega en el dpto. Santa Lucía), quien además poseía varias casas de renta.

Vivió consagrada a su esposo, hogar e hijos que se llamaron: Pedro Segundo, Julio, Carlos, Abigail, Isolina, Josefa, Julia, Reginaldo, Etelvina, Carlos y Lucrecia[5].

Era muy hacendosa, cuidaba personalmente de la amplia casa [6]  que tenía además árboles frutales, jardín, depósitos, cochera, etc. Con el paso de los años fue perdiendo la vista, llegando a distinguir solamente bultos, por tal motivo pasó los últimos años de su vida acompañada por su hija Etelvina.

Falleció el 21 de agosto de 1921, sobreviviendo a su esposo solamente cinco meses, pues había fallecido el 15 de marzo de 1921.[7]

Décadas antes, junto con su esposo, decidieron mandar a Córdoba –para que estudiaran en el Colegio San José de las Hnas. Dominicas de San José– a sus hijas Etelvina y Lucrecia que, una vez establecidas en el colegio –en su carácter de internas– acompañaron a las Hermanas fundadoras del Colegio del Santísimo del Rosario en Villa Santa Rosa de Río Primero, el 23 de febrero de 1894. Anteriormente, el 12 de enero de 1894, cuando “fueron por primera vez las Hermanas a Villa Santa Rosa. La comitiva la formaba el Ilustrísimo señor Obispo, el señor Jorge Poulson –gran benefactor de esta Congregación– cuatro Hermanas y dos sobrinas del señor Obispo.”[8]

Al año siguiente (1895) Josefa Etelvina ingresó a la congregación como Hermana de Coro con el nombre de Sor. María Estaurofila de San José, recibiendo el hábito el 15 de octubre de 1895 y profesando el 15 de octubre de 1897. Cuando el Obispo Fray Reginaldo Toro enfermó gravemente, Etelvina lo atendió, dejando el hábito de religiosa Dominica. Así lo relataban las Hermanas, en aquellos momentos muy difíciles, apuntándolo de la siguiente manera: “[El Obispo] Fue llevado a su Palacio, donde fue recibido y atendido por los seminaristas, por unos días, y después por las Hnas. Terceras Dominicanas que lo atendieron casi hasta los últimos días de su vida, sufriendo el pobre Sr. Obispo, lo que la pluma se resiste a escribir.

Su sobrina, que era religiosa de nuestra Congregación se tomó el cargo de cuidarlo,…llegó el sufrimiento hasta verla dejar el hábito en el mismo Palacio y presentársele de seglar, lo que fue para él un golpe mortal que lo hizo llorar amargamente. Pero todo ya era inútil; ella salió con su intento, se tomó todo el cargo de la casa cuidándole ella con todo lo que podía. Tuvieron las Hermanas que retirarse.[9] Luego haría lo mismo con su madre, disminuida visualmente.

Virginia Toro

Nació en San Miguel de Tucumán en agosto de 1845 siendo bautizada en la Iglesia Matriz el 25 de octubre de dicho año.[10]

El 13 de mayo de 1877 ingresó a la Congregación de las Hermanas Dominicas de Sta. Catalina de Siena en Albi [11] – una congregación terciaria, de origen francés – recientemente establecida en los estados del Río de la Plata, que se dedicaban a la educación y al cuidado y evangelización de los pobres y enfermos.[12]

Tomó el hábito el 31 de enero de 1878, imponiéndosele el nombre de Sor María Magdalena, profesando el 9 de mayo de 1879.[13]

Las religiosas anotaron en su ficha personal, el siguiente concepto sobre su persona: “Con gran caridad se ocupó de una escuela gratuita en el colegio Santo Domingo y atendiendo enfermos a domicilio.”[14]

También formó parte del grupo de Hermanas fundadoras que establecerían un Colegio en la localidad de 33 Orientales de la República Oriental del Uruguay, ubicado “adyacente a la Iglesia Parroquial del Patriarca San José, se fundó el Colegio de Santa Catalina de Siena, en el año 1882 por las Hermanas María del Espíritu Santo, Sor Teresa Arroqui, Sor Magdalena Toro, Sor Amada Lombardi y Sor Brígida Montero.”[15]

Hizo sus votos perpetuos el 22 de julio de 1897, falleciendo en la República Oriental del Uruguay, el 28 de febrero de 1921 a la edad de 74 años (sic).[16]

 Epifanía del Carmen Toro

Nació en abril de 1847, siendo bautizada en la Iglesia Matriz de San Miguel de Tucumán el 14 de abril de 1847, a los siete días de vida.[17]

En 1892 se encontraba enferma y le avisaban a Fray Reginaldo Toro –que estaba viajando en el tren a Salta, a su paso por San Miguel de Tucumán– el 11 de setiembre de dicho año –para participar en las ceremonias del Cristo del Milagro.

Felisa Octaviana Toro

Nació en San Miguel de Tucumán en noviembre de 1848, siendo bautizada en la Iglesia Matriz el 27 de noviembre de 1848.[18]

 Gregoria Toro

El último vástago de la familia nació el 24 de enero de 1851, siendo bautizada cinco días después en la iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Encarnación (30 de enero).[19]

Falleció en Tucumán, el 10 de julio de 1894.[20]

Lic. Liliana De Denaro y m. Gral. María Raquel Correa


[1] Cf. AOPC. Legajo de difuntos, f. 163. En el Libro 1 de Confirmaciones de Tucumán (AOT) no ha sido asentada dicha Confirmación.

[2] Cf. A. General de Tucumán, Serie A, Caja 100, Exp. 14, f. 5…Sumaria Información sobre filiación de Ángel Toro.

[3] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 13, f. 24 v.

[4] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 13, f. 152.

[5] Nació en San Juan el 23.11.1886, contrajo matrimonio con Miguel Enrique Uliarte (hijo de José Miguel Uliarte y Enriqueta Moreno Videla) el 27.09.1902. Fue madre de Horacio, Nélida, Imelda (+22.03.1930), Lucrecia (+24.12.1928), Tayi y Enrique. Enviudó desde muy joven (02.10.1914) y debió proveer el sustento de la familia sola pues su hijo mayor tenía sólo 9 años y el menor, solo unos meses. Falleció el 07.08.1933. (Aporte de don Horacio Uliarte)

[6] Estaba ubicada en la avda. 25 de Mayo 764, San Juan y la bodega estaba en el distrito del Alto de Sierra, Dpto. Sta. Lucía, a unos 5 Km. de la ciudad.

[7] Aporte de don Horacio Uliarte, descendiente de la familia.

[8] AGDSJ. Caja 12, Hermanas II – Cuaderno 8: Apuntes fundación colegio Smo. Rosario. Además en de Denaro Liliana, La obra asistencial de las Hermanas Dominicas de San José, Córdoba 2014, Imprenta Corintios 13, p. 152/155.

[9] AGDSJ. Caja Hermanas III: Necrológicas, Necrológicas de las Hnas. fundadoras y primeras religiosas de la Congregación, cuaderno 3, f. 105v/107.

[10] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 14, f. 212.

[11] En 1852 Catherine Fabre –Me. Marguerite Gérine (1811-1887)– fundó la Congregación de las Hnas. Dominicas de Santa Catalina de Siena, primera comunidad de mujeres dedicada al cuidado y evangelización de pobres y enfermos, contando con el apoyo de Fray Henri Dominique Lacordaire op. Se instalaron brevemente en Toulouse, consolidándose en Albi. Se extendieron luego por Francia, Italia (1862), Uruguay (1874). Entre 1874 y 1883 fundaron cinco colegios en los países del Río de la Plata: Sacre Coeur de Jesús y Santo Domingo (1874, Montevideo-R. O. Uruguay), Santa Rosa de Lima (1876, San Juan-Rep. Argentina), Nuestra Señora del Rosario (Almagro-Bs. As.- Rep. Argentina) y Santa Catalina de Siena (33 Orientales-R.O. Uruguay)….

[12] El primer contacto con la República del Uruguay fue cuando la Priora de la Comunidad de Génova, Hna. Catherine Attané, emprendió viaje a Montevideo acompañando a una joven italiana tuberculosa llegando a la isla de Flores el 01.12.1872 (para iniciar la cuarentena) pero la enferma murió, desembarcando sola la religiosa que fue recibida por las Hnas. del Huerto. Entonces pidió un sacerdote que hablara francés, para su atención espiritual. Así conoció al P. Francisco Laphitz (betharranita) que le hizo ver la necesidad de religiosas educacionistas y a su regreso logró que la Me. Gerine dispusiera la creación de una casa en Montevideo, llegando el primer grupo de Hermanas el 10.05.1874 y el 30.11.1874 llegaron seis religiosas procedentes de Francia.

[13] Cf. AHDA. (Italia), Libro de Hermanas fallecidas, f. 30.

[14] Cf. AHDA. (Italia), Libro de Hermanas fallecidas, f. 30.

[15] AGDSJ. Publicación por el VII Centenario de la muerte de Sto. Domingo de Guzmán 1221-1921 – Los Dominicos en la Provincia de San Agustín, p. 183.

[16] Cf. AHDA. (Italia), Libro de Hermanas fallecidas, f. 30. En realidad tenía 75 años, faltando pocos días para cumplir 76.

[17] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 15, f. 23.

[18] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 15, f. 137.

[19] Cf. AAT. Libro de Bautismos de la Catedral 16, f. 5.

[20] Cf. AAC. Diario Los Principios, 12.07.1894, p. 3, col. 2: Fallecimiento.


Imagen de portada, pintura de Albert Anker, (1831-1910) «Niño escribe con hermana» 1875

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